Tratemos de ordenar correctamente los hechos acaecidos

Gabriel Fernández
By Gabriel Fernández abril 4, 2017 09:18

Tratemos de ordenar correctamente los hechos acaecidos

Por Óscar Germán Latorre

Abogado

1. El lunes 27, un grupo de Senadores solicitó a la Presidencia la convocatoria a sesión extraordinaria para modificación del Reglamento Interno. En el requerimiento se propuso realizar la sesión el día martes 28, a las 8:30.

2. Ante ese primer pedido, el presidente del Senado contestó alegando una deficiencia en la presentación, por lo que rechazó el pedido.

3. Ante ese rechazo, lo senadores requirentes presentaron una nueva nota acompañando copia del proyecto de modificación que se pretendía someter a consideración de la plenaria. Insistieron además en que la sesión extraordinaria se realizara ese día, unas horas después.

4. Desde la hora fijada en el primer requerimiento, 44 de 45 senadores, incluyendo el presidente y los dos vicepresidentes, se encontraban en la sala de sesiones. El presidente emite un comunicado, fijando la sesión para el día jueves 30 de marzo a las 8:30.

5. Ante esa decisión, los senadores que componían la mayoría de 25, exigieron en forma reiterada que el presidente diera inicio a la sesión, habida cuenta que existía quórum y una absoluta mayoría de senadores presentes.

6. El presidente nuevamente se negó a iniciar esa sesión, permaneciendo en el recinto parlamentario, al igual que el vicepresidente primero, preso de un descontrolado nerviosismo, que se advierte en las tomas del circuito cerrado existente en varios lugares de la Cámara de Senadores.

7. En esa circunstancia, la mayoría peticionó a Julio César Velázquez, vicepresidente segundo de la Cámara de Senadores, que dé inicio a la sesión, ante la negativa de los senadores Robert Acevedo y Eduardo Petta a asumir el rol que el cargo les imponía.

8. Bajo la presidencia de Velázquez se da entrada al proyecto de modificación del reglamento y se gira a comisión.

9. La comisión se reúne con el quórum mínimo requerido (4 de 7) y emite el dictamen recomendando la aprobación de la modificación propuesta.

10. Para ese entonces los ánimos estaban absolutamente desbordados, observándose la presencia de personas extrañas a la Cámara y que algunos senadores bloqueaban las puertas de acceso al recinto.

11. Por ese motivo, los 25 senadores se reúnen en la sala de reuniones de la bancada del Frente Guasu, ubicada dentro del recinto parlamentario, y deciden aprobar las modificaciones al reglamento interno vigente.

12. Ante esos episodios mencionados, tal vez con algunas imprecisiones, debo observar algunas aspectos que son imposibles de ignorar: A. Si 44 senadores concurrieron a la sala de sesiones de esa Cámara, en la fecha y hora indicadas en la solicitud de sesión extraordinaria, conforme a algunas prácticas anteriores de ese mismo senado, ¿Cuál era el impedimento para que el presidente atienda el requerimiento de la mayoría y cumpla sus funciones de iniciar la sesión y dar entrada a la propuesta de modificación presentada? Y aquí cabe también recalcar que ese día martes no había sesión ordinaria y solo estaba marcada la extraordinaria solicitada. Luego, esa masiva concurrencia no fue una mera coincidencia, sino que tuvo por única justificación la realización de la sesión extraordinaria; B.

Los medios, que se autocalifican como los dueños de la verdad, alegan que Velázquez no podía asumir la Presidencia del Senado ante la presencia en el recinto de su presidente y vicepresidente primero.

Ahora bien, hasta parece ocioso señalar que Velázquez fue electo vicepresidente segundo de la Cámara y que ante la negativa de Acevedo y Petta de cumplir con el deber que el reglamento les imponía, nada más lógico que sea aquél el que, constatada la existencia del quórum, inicie la sesión, dé entrada a la petición y la pase a la comisión correspondiente.

En otras palabras, si el presidente y el vicepresidente primero se negaban a cumplir sus funciones, Velázquez no solo podía, sino también debía presidir la sesión, pues sería absurdo que una de las cámaras del Congreso Nacional no pueda llevar adelante una sesión, requerida por 25 de sus miembros, por la sola negativa de aquellas autoridades.

13. Todos hablan de violación de la Constitución pero ninguno ha mencionado concretamente cuál es la disposición quebrantada en la sesión del pasado día martes.

Además, existiendo una mayoría significativa de 25 senadores, cualquiera que fuese el día y la sala en que la sesión tuviese lugar, el resultado sería siempre el mismo, siendo irrelevante posición y actitud de la minoría (19 senadores).

Si esto es así, cabría preguntar, ¿qué sentido tendría declarar la nulidad de un acto que reproducido una y otra vez tendría el mismo resultado? Porque esa fue la decisión de la mayoría y esta es tan significativa, que la minoría, que hoy se rasga las vestiduras ante el supuesto atraco en el Senado, ni siquiera puede hacer el quórum mínimo para reunirse válidamente y tomar decisiones.

No nos dejemos engañar por el canto de las sirenas, por el grito de unos histéricos, por las mentiras de los medios de prensa y analicemos lo ocurrido a la luz de antecedentes similares y hasta peores ocurridos en esa misma Cámara del Congreso Nacional.

Lo más sorprendente de todo esto es que algunos que descaradamente se beneficiaron con los privilegios que gozaban durante la dictadura hoy se presentan como los demócratas que luchan contra ese sistema perverso.

Pero aún hay más: estos descarados que SI violaron la Constitución y el Reglamento Interno del Senado el 25 de agosto del 2016 y específicamente el artículo 290, privando al pueblo de su legítimo y constitucional derecho de elegir, son los que ahora instan a sus víctimas para salir en defensa de sus inconfesables objetivos políticos y económicos.

Honestamente, no puedo entender cómo se concilia el concepto de demócrata y el de violador y cercenador de la voluntad popular. ¿Por qué tanto temen estos fariseos de la política al voto del pueblo soberano? Dejemos que el pueblo decida y solo así este debate cargado de falsedades dejará de ser material de unos sofistas de profesión que pretenden incendiar y destruir al país recurriendo a inmisericordes mentiras.

 

Gabriel Fernández
By Gabriel Fernández abril 4, 2017 09:18

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